sábado, 31 de diciembre de 2011

Reflexión.

El amor es un compendio de promesas con fecha de caducidad. Es una ruptura con fecha de cobro de un préstamo del que sólo quedan ya números rojos.

martes, 27 de diciembre de 2011

En ese oscuro túnel del olvido.

Pasan los días inevitablemente, como cuando caen las hojas en otoño, y poco a poco el frío y el invierno me van calando hasta el motor del cuerpo. Quieres ser mi amiga, y yo te digo que el calor de la amistad no es suficiente para que me vuelva inevitablemente a quedar helado.
También se va congelando tu recuerdo, que como ya no es tan claro como el agua, se va hundiendo poco a poco en el mar de mi memoria como todas las cosas densas lo hacen en un fluido permeable que es la vida. Me he quedado mezclado con tu esencia y ahora he de dejarte ir.
Cuando la escarcha comienza a cubrir las capas más superficiales del sentir, la razón comienza a languidecer hasta que la vida, aun estando vivo, deja de existir.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Con noticias de Gurp.

Hoy recibí un mensaje suyo. Quiere que seamos amigos, pero toda esta situación se me queda tan grande que no me cabe dentro y no sé cómo desenvolverme con ella. Tu me quieres como amigo, y yo como algo más.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Bitácora de desamor, día 14

Siento que tus recuerdos me abandonan poco a poco. Quizás porque mi consciente los oculte para que no me dañen, quizás por el irremediable paso del tiempo. Poco a poco vas saliendo de mi rutina. Al cabo del día me pregunto cómo irás vestida y si te habrás puesto ese carmín que me encantaba, pero ¿para qué? ¿qué esperanza me aguarda de encontrarte? Si te veo mis labios se marchitarán de amargura al no ser besados. ¿Y de qué te hablaré? ¿De cómo he malgastado el tiempo construyendo sueños y castillos imaginarios?

Tu calle volverá a ser para mi otra calle cualquiera, y tu casa, un espacio habitable sólo en mi imaginación. Nos olvidaremos hasta volver a ser dos desconocidos, y olvidando dejaré marchar a la mitad de mi alma.

Y a veces te imagino como a mi, acariciando tu foto en el teléfono que es lo más parecido al recuerdo del tacto de tu piel que me va quedando. Mal por quererte volver a ver a sabiendas de que es un imposible, prefiero que no lo hagamos si no lo sientes y necesitas como yo. Quizás para ti haya sido sólo otro charco en el camino, para mi el mar más extenso que he de cruzar y en el que me hundo y ahogo si pienso en ti.

Sé que hago mal reteniéndote en mis pensamientos, pero ¿qué quieres que haga? No todos tocan una estrella con sus manos y al día siguiente se olvidan así como si nada. Me apeno pensando que tu brillo ilumina cada día menos la oscuridad de este vacío.

Reflexión del día:

Ella hacía tiempo que había aprendido a apartar de su vida aquello que no quería, en mi caso fue lo último que aprendí de Ella.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Ahogándome en tus recuerdos

Durante estos últimos días me siento ahogado. Pero no es algo subjetivo, es algo que me ocurre en realidad. Respiro con dificultad, me cuesta tragar... Hay veces que me siento como si me hicieran un zoom desde arriba al infinito. Me ahoga mi insignificancia. No somos nada.
¿Por qué me siento asfixiado? ¿Por qué estoy tan perturbado? Cada vez que pienso en ti todo esto se me acentúa. Me vuelvo loco cada vez que pienso que tu no te acuerdas de mi, que seguirás haciendo tu vida como si estos 2 meses para ti no hubieran significado más que tiempo en tu diario.
Me sigo ahogando. Respiro con dificultad, aparto tu imagen de mi consciencia, y la sensación sigue ahí. Ahora entiendo lo que se siente cuando se ha perdido la más maravillosa de tus conquistas.

Estoy tan inquieto que me voy a salir de mi cuerpo. La realidad me sobrepasa y creo que en uno de sus sobresaltos moriré ahogado.

martes, 20 de diciembre de 2011

Ya es que no sé ni lo que siento.

Cada día que pasa sé menos lo que siento. No sé si la decisión habrá sido la acertada. No sé si quiero seguir así, sin tenerte en mi vida. Sin poder quitarte de mis pensamientos. He caído atrapado en el agujero negro de tu persona y de nada cabe resistirse a una de las mayores fuerzas de atracción de la naturaleza.
Aprendiendo por la web veo que nuestra intuición no es tan irracional. Que los mayores niveles de raciocinio se manifiestan en intuiciones, y la intuición hizo que mis ojos se sintiesen irresistiblemente atraídos hacia ti.
La primera vez que te vi sentí la emoción de haber encontrado el mapa de un tesoro. La deriva del mar de vida hizo que las olas me llevasen a una pequeña cala de una maravillosa isla, y comencé entusiasmado a explorar sus más recónditos recovecos. Me enamoraba cada uno de sus rincones, de sus pequeños detalles, del brillar de algunas de sus conchas varadas en la arena, del sonido que sus susurros causaban al acariciar la desgastada roca... Todo era inimaginablemente bello. Me sentía genial. Durante un tiempo incluso me olvidé de la búsqueda del tesoro -que era lo que me había llevado allí- y me limité a descubrir. Llegó un momento en que aquella cala se me fue haciendo cada vez más pequeña, y recordé el motivo de mi porqué allí. ¡¡Estaba buscando un tesoro!!, y el tiempo había transcurrido tan rápido embriagado de todo lo maravilloso de aquel sitio que me olvidé de su existencia. No era capaz de distinguir el concepto de días, horas, segundos... tan sólo había instantes como en una fotografía felizmente enmarcados.
Al intentar adentrarme más en la isla di con una gran y espesa jungla de manglar. Después de divagar perdido durante días aun a riesgo de no conocer con certeza a dónde me llevarían mis pasos, volví a la cala. Calculo que no pude avanzar mucho. La isla es gigantesca y es todo acantilados salvo aquella pequeña cala. Me siento frustrado, porque sé que hay muchísimo que me pierdo al no ser invitado a pasar. Quizás no esté preparado o no sea el momento. Lo mejor que puedo hacer es volver al mar y poner rumbo a un nuevo destino que me haga distraerme de tu ausencia y si algún día vuelves a tropezarte conmigo, intentarlo de nuevo si es que la situación es favorable.
Iluso de mi, creo adivinar que no será la última vez que nuestros cuerpos se encuentren -ya que en sueños me acompañas y al alba me arrulla tu ausencia. Deseo que pase. Me niego a pensar que no será así. Me está resultando muy difícil el dejarte marchar, el vivir con tu ausencia permanente y un muro que nos separa al que de vez en cuando me empino para saber de ti, y del que al bajar siempre me lastimo y vuelvo dañado.
He de iniciar algún proyecto que me mantenga ocupado.