sábado, 14 de abril de 2012

jueves, 12 de abril de 2012

Por qué te quiero en 65 palabras - Fragmento

Te quiero porque creo que entiendes como soy...
Te quiero porque a ti te puedo contar lo que a nadie le puedo contar...
Porque puedo sentir que mi vida a tu lado cobrará sentido y dejará de estar vacía...


Te quiero porque nunca nadie me ha hecho vibrar como cuando he estado a tu lado...
Porque me he llenado con tus silencios con un punto y final en tu sonrisa, y a veces con un beso
Te quiero porque te pienso, te imagino, te recuerdo y hasta 1000 veces al día te ensueño 
Porque el calor de tu cuerpo me ha hecho olvidarme del invierno y descubrir este paraíso nuevo
Te quiero por como me haces sentir y vivir, y sin quererlo, añorado de tu falta, despierto en este caótico y sinsentido infierno.
Porque mis pulmones aborrecen el aire no embriagado con el aroma a despertar en tu piel, mi boca... la saliva sin tus besos y mis ojos están ciegos incapaces de captar luz alguna que no provenga de tu imagen o tu reflejo.
Porque creo que no encontraré a nadie tan grande en el mundo que sea capaz de llenar el agujero negro que has dejado en mi y que día a día me va absorbiendo.


Negrita: Fragmento de la Película
Cursiva del Anticronista.

Soñandote en esta dulce locura que es ahora mi vida.

Me encanta soñar contigo. Es inevitable. Mis áridos labios, ya totalmente desérticos de tu rocio, no aspiran a más que volver a beber de tu boca antes de alcanzar el sueño eterno que nos separe ya por siempre.
Voy comprendiendo mejor cada día el mundo onírico. Si los sueños existen son para conformarnos con aquello que deseamos y perseguimos como la Luna a la Tierra, pero nunca alcanzamos. Peregrinos de una Tierra sin un templo ni un dios al que rendirle culto.
Te deseo. Y los deseos inalcanzables parecen ser también incesantes, constantes e incansables en su lucha por realizarse. Te deseo tanto que no existe mayor aspiración en mi vida que la casa de mis labios visite la fábrica de la pasión por ti inahugurada y que se empeña en mantener esta huelga de celo. Y como te deseo tanto, cada día que pasa muero por dos, porque un día sin verte es un día a medias, incompleto, y como vacío, sin sentido... Y en la locura de este deseo sería capaz de renunciar a todo cuanto poseo, el resto de mi vida sería un legado perfecto para las generaciones que nunca descenderán de mi, porque las puertas de mi castillo están cerradas a otra princesa que no seas tu.
Y en verdad es que no necesito mucho, soy como un camello que no necesita beber de tu amor más que alguna vez cada cierto tiempo, ya lo tengo asumido, he aceptado esta animal posición, sin ninguna resignación, y por mucho que los amos se empeñen, los animales están ahí para servirnos, y creo que en su pequeña conciencia no esperan más que un poco de comida y alguna caricia de vez en cuando, no tienen conciencia ni del mañana, ni del futuro, y simplemente viven disfrutando del momento.
Seguro que continuará...

miércoles, 4 de abril de 2012

Fragmentos de: La Soledad de los Números Primos

Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales y están, como todos los demás, emparedados entre dos números, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error, como perlas ensartadas en un collar, y otras veces que también ellos querrían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían. Esto último lo pensaba sobre todo por la noche, en ese estado previo al sueño en que la mente produce mil imágenes caóticas y es demasiado débil para engañarse a sí misma.

...el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlos, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde. Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos. A ella no se lo había dicho. Cuando imaginaba confiándole cosas así, la fina capa de sudor que cubría sus manos se evaporaba y durante los siguientes diez minutos era incapaz de tocar nada...

...ella sentía que el peso de aquel cuerpo conjuraba todos sus miedos; porque, aunque no lo amaba, él amaba por los dos y eso los salvaba...

...Por primera vez sintió que la inmensa distancia que los separaba era insignificante. Estaba convencida de que él seguía en el mismo sitio, donde ya le había escrito algunas veces, muchos años antes. Si se hubiera casado, ella lo habría percibido de algún modo. Porque estaban unidos por un hilo invisible, oculto entre mil cosas de poca importancia, que sólo podía existir entre dos personas como ellos: dos soledades que se reconocían.

La Soledad de los Números Primos. Paolo Giordano (Narrativa Salamandra)

martes, 3 de abril de 2012

Humanidad Inerte

Últimamente me siento inerte, carente de vida y cuasi de sentimientos. Con paso firme me dejo arrastrar al vacío... vacío que a su vez, día tras día, como la gota que forma una caverna de estigmas, dejo sin querer que se vaya apoderando de todo.
Ya nada me preocupa, soy un mero espectador pasivo de esta realidad, ahí fuera no me quedan sueños que cumplir ni mundos que conquistar. Ni la despiadada tristeza puede hacer mella en la roca de mármol, inerte, en cuyo interior me encuentro. No me preocupa que esta sensación sea pasajera o me vaya a acompañar el resto de mi vida. Me he despojado de aquello que me humanizaba y sin ser consciente rehuyo de toda compañía.
Intento que mi mente continúe en el estado estéril en que se encuentra, evito pensar porque las ideas me duelen, ruedan los días como el caer de las hojas de un árbol ya marchito y yo sigo en mi sitio, vivo, pero inerte.
Todo lo que me rodea parece rezumar ese apestoso olor a derrota que inunda la vida. He abandonado a su suerte la carrera de los sentimientos que tan ilusionado comencé a estudiar cuando tomé consciencia de que me sentiría incompleto hasta encontrar la pieza de puzle que completase este rompecabezas de vida, sin caer en el detalle, de que muchas piezas son de cristal: frágiles y a su vez tan transparentes, que las ilusiones opacas a través de las que encajamos se desvanecerán algún día.
Y aquí se queda ese atisbo de sentimientos que luchan por entrar en mi sentir, pero que innegablemente nunca podrá franquear los gruesos vidrios que se han interpuesto entre mi yo y mi realidad. Adheridos quedarán a un papel impregnado de amarga tinta del color del desamor... por momentos inmutables... por momentos en el olvido... pero ligados a mi ser como electrones que orbitan incesantes al núcleo de mi átomo.
El tiempo es la única constante en mi universo, y no me preocupa si varía la duración de un segundo o se colapsa en el infinito de esta soledad. El tiempo será lo único que hará mella en mi "ya" si no desaparece el incansable parpadeo de tu recuerdo. No se puede llegar a caer más bajo en lo que a humanidad respecta. Muchas son las noches en que el subconsciente onírico toma el timón de mis sueños trayendo de nuevo su imagen a mi memoria en tantas situaciones que teníamos por vivir ahora abortadas por la razón de mi consciente. Esas noches despierto de un dulce sueño que se hace pesadilla al retornar a la realidad... respiro profundo... enjuago la tristeza en la permeable resignación, y regreso al mundo del abandonado ensueño, donde no consigo aun comprender el por qué, pero de nuevo me esperas tu. Y así durante la permanente vigilia de todas las noches. Siempre soñando contigo hasta el alba que es cuando despierto y duermo.

Autor: Anticronista J.P